Existen dos frentes fundamentales: uno, más inmediato, sobre qué y cómo hacer para reactivar la integración latinoamericana en los actuales contextos tan difíciles, que se ven agravados por concepciones distintas y opuestas con respecto al modelo de desarrollo que dificultan aún más los mandatos de integrarse y que valdría la pena confrontar con la integración europea por encontrarse igualmente en un momento de redefiniciones. Y un segundo frente a mediano plazo, con la intención de volver a contar en la integración latinoamericana con algún sustento teórico y conceptual que permita precisar mejor las condiciones para su instrumentación, tema en el que igualmente la experiencia europea es importante, pues ha contado siempre con dicho acompañamiento.